Sin embargo, la palabra gay es común a todas las lenguas romances (el inglés tiene influencias romances adquiridas a través del francés en la baja Edad Media) y significa alegre, feliz, afortunado. Con ese significado podemos encontrarlo en una de las canciones del musical West Side Story en que María exclama: "I feel pretty, and witty, and gay!"; o también en el libro de Nietsche El Gay Saber. En inglés, se empezó a llamar gays a los homosexuales a manera de eufemismo, como "la gente alegre"; supongo que por el tópico habitual de que los gays son personas superficiales y fiesteras.
La palabra gay, en castellano, tiene femenino: gaya; y plurales: gayes o gayas. Y se pronuncia tal cual se lee: con su A y con su Y. La lógica de la lengua nos exigiría que, o bien modificásemos la grafía de la palabra para adecuarla a la pronunciación (guey), o bien hiciésemos coincidir la pronunciación a la grafía (gay). No sé si ocurrirá alguna vez, pero esta segunda opción me parece más probable. La regla básica del castellano dice que es una lengua que se lee como se escribe; por eso los préstamos del inglés son mucho más perniciosos de lo que pudieran serlo los de las otras lenguas.
A mí, en concreto, me preocupa la formación del plural. La norma dice que la letra Y es consonante y, por tanto, forma los plurales en -es (reyes, leyes). Sin embargo, con la palabra gay la tendencia actual es a copiar del inglés y simplemente añadirle una -s al final: gays. Esto descalabra todas las reglas del castellano. Las reglas son como los cimientos de una lengua: nos ayudan a comprenderla y, mediante la generalización, a percibirla en su conjunto. ¿Os imagináis si tuviésemos que memorizar cada matiz del lenguaje por separado, sin recurso alguno a las normas, sólo mediante memoria pura? Para que esto no ocurra, necesitamos las reglas.
La lengua castellana ha inventado una subregla para las palabras traídas del inglés: el plural de jersey (¡¡sin tilde!!) es jerséis, respetando la norma de que jamás una Y puede estar seguida de una S. Por ello, yo estoy a favor de que el plural de gay sea gais (puesto que no creo que gayes, que sería lo ideal, tenga nunca una gran aceptación). Pero rechazo de plano la grafía gays, que es puro inglés y, por lo mismo, no es castellano. Y siempre, por supuesto, pronunciándolo a la española: G-A-Y.
Una cosa más. De ninguna manera gay llegará jamás a ser gai. Otra norma del castellano dice que las palabras terminadas por sonido [i] precedido de vocal se escriben siempre con Y: ley, rey, guay, jersey, buey, muy... Lo digo por si alguien alguna vez tuvo la tentación.
